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Motor 2000
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Martes, 28 junio - 2022 (10:32 h.)
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Berlina con carácter deportivo, que no deja indiferente…
Infiniti M30d S Premium
La serie M 2012 de Infiniti es tercera generación, aunque primera que pisa Europa, mercado para el que ha sido enfocada, especialmente con su motorización V6-3.0 diesel que hemos probado sobre nuestras carreteras.
0 ComentariosImprimir08-05-2012  |  Aythami Alonso/FOTO: Micael Löfgren
La marca Premium de Nissan es de las más jóvenes –año 1989- y, por tanto, de las menos conocidas, máxime cuando tardó once años en dar el salto a Europa y otros doce años más en instalarse en Canarias, acontecimiento que se produjo hace seis semanas, de la mano del Grupo Ari.

Como serie más polivalente de la gama Infiniti se sitúa la M, con sus tres motorizaciones –diesel, gasolina e híbrida- siendo la primera la que debería soportar el grueso de las ventas en nuestro mercado, responsabilidad que apoyamos firmemente tras haberla conducido en nuestra especial orografía.

El segmento Premium de las berlinas es actualmente uno de los más competidos, pues está ocupado por las marcas con más recursos y capacidad de innovar tecnológicamente, llegándose a un extremo en el que poco queda por inventar, de tal manera que me atrevo a afirmar que hoy en día la decisión de compra de un modelo u otro no obedece a lo que éstos ofrecen en sí, ni siquiera al precio, sino más bien a lo que la marca transmite. Es decir, que el comprador de una berlina premium tenderá a adquirir la que refleja su estilo o filosofía de vida, por lo que los fabricantes se esfuerzan en asociar su marca con “tags” concretos de deportividad, tecnología, lujo, exclusividad…

¿Y dónde queda encasillado el Infiniti M? Bajo mi opinión, el japonés es un compendio de exclusividad y deportividad, aunque esta última no queda fielmente reflejada a través de fotografías. Hay que observar al M en vivo para sentir la deportividad que emana de sus líneas, sus llantas, sus formas…

Su alargado frontal y conservadora parrilla desmerecen la percepción a primera vista del M y, en general de la gama Infiniti. Pero esta sensación desaparece al enfrentarnos a él cara a cara, ya que tridimensionalmente el Infiniti gana muchos enteros y saca a relucir una proporcionalidad muy bien lograda, que llega a hipnotizar por la facilidad con que los diseñadores han logrado aunar elegancia con deportividad. Músculo con esbeltez; aderezado todo ello con el subliminal toque mercadotécnico que asocia Fórmula 1 con Infiniti…


Interior diferente
Uno de los axiomas con que Infiniti ha querido atraer a sus clientes potenciales es que “No nos parecemos a ningún otro automóvil…”, afirmación que más allá de su contenido publicitario y tendente a marcar estilo propio, nos parece ajustada a la realidad, eso sí, sin potestad alguna para evaluar si lo diferente está por encima de lo establecido.

La diferencia del habitáculo de la serie M estriba principalmente en la horizontalización de la consola central, sobre la que se ubican los controles del climatizador, equipo de audio y multimedia a través del ya conocido pomo rotatorio que emplean muchos otros fabricantes, además de la posibilidad de manejar la pantalla de forma táctil, siempre en parado.

Presidiendo la consola, un reloj de manecillas con fondo blanco, que rompe la atmósfera tecnológica a favor del lujo tradicional, pero que no desentona en absoluto.

La posición de conducción es perfecta gracias a su multitud de reglajes eléctricos –con memoria- tanto de la banqueta como del volante, tras el cual se sitúan las levas del cambio automático de siete marchas, cuyo accionamiento el fabricante ha decidido que se haga notar, tanto para aumentar como para reducir, aunque el excelente funcionamiento en posición automática aconseja que sea éste el modo mayoritario de utilización.

En cuanto a equipamiento, y especialmente en el acabado S Premium de la unidad de pruebas, se encuentra plagado de detalles que hacen de la estancia a bordo un verdadero placer, destacando el sistema de climatización Forest Air, que mediante unas fragancias desarrolladas a partir de aceites esenciales perfuman el aire que entra al habitáculo.

Tan solo son mejorables dos aspectos, como es el freno de mano por pedal y la ausencia de sistema para la identificación de señales de límite de velocidad, aunque sí incorpora el avisador de cambio involuntario de carril.

Chasis y motor diesel sublimes
Donde realmente sorprende el Infiniti es en su apartado ciclomotriz, cuyo equilibrio no roza la perfección, es perfecto. Para ello, la subsidiaria de Nissan ha habilitado un bastidor y un motor que casan con inmejorable aptitud, a lo que se une en el acabado superior de la gama, el Premium, un añadido denominado 4WAS, que es un sistema de cuatro ruedas directrices que interviene de forma inteligente cuando seleccionamos el modo de conducción Sport y se encarga de optimizar el guiado y estabilidad del vehículo en conjunción con el ESP, de tal forma que resulta prácticamente imposible sacar de sus casillas al M, si bien es cierto que la percepción del movimiento de giro de las ruedas posteriores es nulo.

Como guinda al pastel, los amortiguadores disponen de un sistema de válvulas doble, que regulan el paso hidráulico a alta y baja velocidad, logrando con ello un confort y estabilidad máximos.

Para propulsar al M30d no se ha podido recurrir a una mejor motorización, la V6-3 litros de la Alianza, específicamente evolucionada para dar vida a este modelo, que se caracteriza por disponer un único turbo de geometría variable para sobrealimentar ambas bancadas de cilindros y montar inyectores piezoeléctricos que alcanzan una presión de 1.800 bares, lo cual permite una entrega de potencia de 238 CV y un par máximo de 550 Nm desde 1.750 rpm, siendo este último factor lo más destacable del comportamiento de este motor, cuya elasticidad es proverbial.

Acoplado a la caja de cambios automática de siete velocidades con control adaptativo (ASC - Adaptive Shift Control) de serie, el M30d acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h. El consumo combinado es de 7,5 l/100km mientras que con el consumo extra-urbano homologado y el depósito de 80 litros, el coche tiene una autonomía potencial de 1.300 km. Las emisiones de CO2 son de 199 g/km.
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