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Motor 2000
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Miércoles, 21 agosto - 2019 (14:51 h.)
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Audi R8-4.2/Lamborghini Gallardo Spyder/Nissan GTR
Alfonso Viera opina
7 ComentariosImprimir14-04-2010  |  
Antes de nada creo que es justo agradecer a Motor 2000 que me haya dado la oportunidad de probar estos coches tan espectaculares, y más que lo hayan hecho incluyéndome en dicha prueba con dos súper pilotos a los que respeto y admiro, como son D. José María Ponce y D. Yeray Lemes, pasado, presente y futuro del automovilismo canario y por qué no decirlo, español.

Los tres coches que íbamos a probar, Lamborghini Gallardo Spyder, Audi R8 y Nissan GTR, en principio van dirigidos a un mismo tipo de cliente, pero más adelante veremos que no está tan claro este aspecto. La lógica nos dice que son vehículos orientados a satisfacer las necesidades y los deseos de un muy selecto grupo de clientes que puedan permitirse estos caprichos que la tecnología ha hecho posibles. Son coches caros, mejor dicho, de precio alto, porque si comparamos lo que cuestan con lo que ofrecen puede que lleguemos a la conclusión de que un utilitario común es más caro en proporción a cualquiera de estos tres coches. La tecnología que utilizan es de último desarrollo, muchas de las soluciones que utilizan están derivadas directamente de los coches que vemos en el WRC, o de los monoplazas de F1, y eso… hay que pagarlo.

Metiéndonos en materia, diré que el coche que se me asigna para probar más en profundidad es el Lamborghini, aunque después resultó que pudimos disfrutar de los tres coches por igual y por ello me permito opinar de los tres vehículos. La primera impresión que da al subirse al Lambo es que el diseño es claramente italiano, está todo cuidado hasta el último detalle y aunque realmente cada vez es más un coche alemán, con las ventajas incuestionables que ello supone a nivel de fiabilidad, es igualmente cierto que la impronta italiana todavía se deja notar mucho en este coche. Cuando enciendes el motor ya asusta, porque la centralita del motor automáticamente da un pequeño acelerón que, sumado al sistema de escape -que está preparado especialmente para asustar a aquellos sensibles a los decibelios de más- hace que la adrenalina ya corra por mis venas. Cuando empiezas a acelerar notas que el coche corre mucho y que el motor estira como si fuera una moto. Todo esto ayudado claramente por un sonido que viene de la parte trasera, donde está alojado el motor, que hace que cualquier sensación se multiplique. Freno y me doy cuenta de que la potencia del equipo de frenos es impresionante y encima con los neumáticos tan anchos el coche frena con mucho aplomo. El único aspecto levemente negativo es el de que la resistencia a la fatiga no fue su punto fuerte, ya que el líquido de freno sufría de exceso de temperatura, con el consiguiente efecto desagradable a la hora del tacto con el pedal de freno. En cualquier caso, y a modo de disculpa, decir que hicimos la prueba en un circuito y que yo desde luego no tuve compasión a la hora de frenar y mucho me temo que cualquier coche en estas circunstancias lo pasa muy mal.

Otro aspecto del que hablar es el cambio; funciona de maravilla, sobre todo subiendo marchas, porque a la hora de “recoger” el tema se complica un poco más, pues hay que frenar fuerte y después darle a las levas para que los cambios bajen, haciendo la electrónica un precioso punta tacón que hace que reducir de marchas en el Gallardo sea una experiencia difícil de igualar. Cuando entramos en la curva me doy cuenta de que pese a ser un coche descapotable la rigidez del chasis es espectacular y el reparto de pesos muy bueno, con un centro de gravedad muy bajo, que hace que las inercias prácticamente no existan… ¡pero!... porque todo tiene un “pero”, el coche dadas las circunstancias, agarre, distribución de pesos, tarado de suspensiones enérgico, forma de entregar la potencia, que parece un tracción trasera mas que un 4x4, etc., se convierte en un coche difícil de llevar, radical cuando se intenta ir al límite y muy exigente, tanto desde el punto de vista del nivel del piloto que lo quiera llevar como desde el punto de vista de la concentración que requiere si decidimos ir cerca del límite.

El siguiente coche que me toca utilizar es el Audi R8. Básicamente es un coche que comparte muchos de los componentes con el Lamborghini, ya que actualmente son del mismo grupo empresarial y tiene todo el sentido del mundo que cada vez compartan más, con el objeto de aumentar sinergias y generar economías de escala que en los tiempos que corren… el caso es que el Audi tiene un diseño muy particular en su interior, con todo muy orientado al piloto y con una ergonomía muy agradable para el conductor, que se siente francamente acogido entre tanta tecnología. Coche también de plataforma muy baja y con un reparto de pesos muy similar al de su “compañero” de box. Pero son muchos los aspectos que los diferencian. De momento los motores no tienen nada que ver. Frente al vigoroso y radical V10 del Lamborghini, en este caso el modelo alemán opta por un robusto y efectivo V8 que en tantas ocasiones ha utilizado con éxito en otros modelos. Evidentemente las cifras de par y potencia son mucho mas racionales en el caso del R8 y eso, unido a un tarado de suspensiones mucho más burgués, hacen que el Audi sea un coche infinitamente mas fácil de llevar que el modelo Italiano. El coche también es un 4x4, pero da la impresión de que han buscado agradar al privilegiado piloto que lo disfrute con un tarado de los diferenciales que hacen que su conducción sea muy previsible, parece que el coche te habla antes de cada reacción que va a tener y eso, indudablemente, facilita mucho las cosas. Prueba de su aspecto algo más burgués es el hecho de que realmente las ayudas a la conducción no puedan eliminarse del todo, si bien es cierto que en el modo más deportivo hay que hacer derrapar mucho el coche para que el sistema actúe. De resto, decir que las prestaciones del coche son espectaculares, aunque inferiores a las de los compañeros de prueba, lo que lo hace un coche que en algunos aspectos, como por ejemplo en la fatiga del conjunto de frenos, sea imposible llegar al límite de los mismos, aún cuando comparte exactamente el mismo equipo de frenado que el Lamborghini. La única explicación lógica es que a las frenadas se llega mas rápido con el Lambo que con el Audi, aunque he de decir que en los dos casos la velocidad es más que importante.

Por último, me toca utilizar el Nissan GTR, coche que de aspecto parece el más razonable. Más alto, más largo, diseño menos agresivo… todo mentira. Yo, que tengo que decir que soy un adicto a los videojuegos del motor, debo decir que cuando te sientas en este coche crees que estás en el juego de la Play Gran Turismo. De momento es un coche en el que puede adaptarse cualquier tipo de piloto y de cualquier medida. Los reglajes que pueden hacerse de la columna de dirección son espectaculares, puedes situarla donde quieras, con la ventaja de que mueves todo el conjunto, con lo cual por mucho que pongas el volante en una posición inverosímil la visión de los relojes siempre será perfecta. Creo que nunca había visto algo así. Después sorprende la cantidad de datos que puedes ver en la consola central, los G!! tanto laterales como longitudinales!! Ese dato nunca lo había visto en un coche que no fuese de carreras; miento, que no fuese un WRC!! Temperatura de los diferenciales, presión de los neumáticos, ángulo de mariposa de admisión, presión de frenado… es que no me lo podía creer. Lo más increíble es que todas esas cosas hacen que las expectativas a la hora de conducirlo sean muy altas y cual fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que lo más impresionante del coche era rodar con él. La arquitectura del motor está bien diferenciada de los otros dos modelos, puesto que estamos hablando del único de los tres coches que es turbo -bi-turbo para ser más exactos-. Eso redunda en unas cifras de par motor que nunca antes había sentido en un coche de calle, y además, casi sin notarlo. Los cambios de marchas se hacen a una velocidad digna de la más alta competición y en este aspecto he de decir que es el más permisivo a la hora de utilizar el motor para reducir las marchas, algo que se agradece cuando llegas tan rápido. El sistema de tracción 4x4 que utiliza el coche tiene muchísimas posiciones de ataque de los diferenciales, con lo que puedes ir a velocidad de vértigo casi sin enterarte, o si lo prefieres ponerlo en el punto más radical, en el que tanto la respuesta del motor, como los tarados de los diferenciales y suspensiones cambian y se hacen más radicales. En ese momento parece que estás ya en un coche de carreras. El coche corre una barbaridad, frena que ni te lo crees, de hecho, y esto no es broma, fue el único coche con el que decidí frenar con el pie izquierdo como hago en los coches de carreras, y es que por un momento pensé que iba en un WRC, hasta el punto de que al llegar a una frenada fuerte hice el gesto con la mano de bajar de marchas como lo hago en el Ford Focus WRC… se me fue la cabeza claramente.

Pero es que es fácil perder la percepción de la realidad cuando te subes a un coche que no transmite mucha sensación de velocidad, pero que cuando llegas a las curvas te das cuenta de lo rapidísimo, lo súper efectivo que es y lo que es mejor, en la más radical de las configuraciones puedes hacer derrapadas como las que se hacen en un coche de carreras, y a mí que no me gusta derrapar… impresionante. Es verdad que algún “pero” tenía que tener y es posiblemente la altura de casco que tiene el coche; si tuviese el centro de gravedad igual de bajo que sus compañeros de prueba ya ni me lo imagino. No obstante, el tarado de suspensiones y las barras estabilizadoras minimizan el hecho de estas masas suspendidas, evitando mucho el balanceo de la carrocería. También como aspecto algo negativo, aunque leve, decir que cuando le dimos mucha caña la temperatura interior del coche aumentó, ya que el árbol de transmisión pasa por un enorme hueco hecho en el centro y que no puede evitar que se transmita algo de ese calor al interior.

Creo que podemos llegar a la conclusión de que los tres coches los pueden comprar muchos tipos de clientes, desde un señor con ganas de conducir un deportivo sin estrés, como el Audi R8, hasta el que quiere algo mas de estrés y pasar menos desapercibido con el Lamborghini Gallardo Spyder, pasando por aquel que lo que quiera es tecnología punta, prestaciones y datos, muchos datos que se llevara el, para mi, fantástico Nissan GTR. Eso sí, deben tener en común una saneada cuenta corriente, porque estos aparatos, por desgracia, no caen del cielo.

Muchísimas gracias a Motor 2000.net por haberme incluido entre los privilegiados en compartir ratos fantásticos, tanto con estos coches de ensueño como con leyendas vivas del automovilismo que, en algunos casos, ya han escrito muchas paginas como D. José Mª Ponce y en otras, el caso de Yeray, esperemos que escriban de nuevo en letras de oro la historia del automovilismo canario por el mundo entero.
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Comentarios · 7
7 · COPI SPORT 19-05-2010 09:17 h.
Buen trabajo, Señores.
6 · jacobo 11-05-2010 23:14 h.
Alucinante, reportaje. Felicidades.
5 · IFASTER 01-05-2010 18:46 h.
Probablemente el mejor artículo/comparativa periodística que leo en mucho tiempo. Enhorabuena a M2000 por la iniciativa y a los probadores por sus comentarios. Todo un lujo !!!
4 · Remedios 30-04-2010 06:58 h.
Para ninguno de estos tres coches creo que se justifica su prueba por separado, así que muchísimo menos una comparativa conjunta. Los tres deben ser joyas del automovilismo, pero están tan tan tan lejos del alcance de la mayoría, que dudo mucho que la prueba sirva para algo más que para matarnos de envidia.
3 · Pedro 15-04-2010 23:01 h.
Muy buen noticia. Muy interesante. Me han encantado las opiniones de los pilotos. La página genial. Enhorabuena.
2 · Arehucas 15-04-2010 13:07 h.
Espero que no sea la primera, ni tampoco la ultima, me gustan este tipo de pruebas, ya sean coches de competicion de todas las epocas, o vehiculos de calle con cierto aire racing. Muchas gracias, David Padrón.
1 · Eduardo 15-04-2010 09:55 h.
Jamas pense que se harian este tipo de pruebas en nuestra isla de Gran Canaria. Muy buena la noticia
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