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Desde mi Atalaya -con mayúscula-
Mi amigo, mi querido Escarabajo
11 Comentarios21-07-2010  |  Juan José Alonso Prieto
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Acabo de dar una vuelta por las carreteras de los alrededores con mi Volkswagen Escarabajo, he de hacerlo periódicamente para mantener en forma su corazón, quitarle las telarañas a los zapatos y que la sangre vivificadora recorra las venas y arterias de la gasolina, el aceite y el líquido de frenos. Y mientras me deleitaba con el característico ronroneo de su motor, he sentido el impulso de contar a los amigos internautas cómo es mi amigo -casi humano- mi querido Escarabajo.

“Es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”.

Así es como dibujaba el premio Nobel Juan Ramón Jiménez a su entrañable Platero. Mi amigo no es un burro, ni burrito por poético que sea, pero es tan fiel, tan entrañable, tan casi humano que podría dialogar perfectamente con Iván Bethencourt, mi colega bloguero que se precia de “hablar con los automóviles, e incluso una vez se enamoró de una rubia”

Yo quiero fraternalmente a mi viejo compañero, que el 27 de octubre cumplirá 37 años, con esa silueta de niño obeso y tontorrón que permanece inalterable al paso del tiempo. Pero lo que no pone en el permiso de circulación ni en su ficha técnica, es que hace tres años recibió un trasplante de órganos principales: motor completo, carburador, alternador, motor de arranque, bomba de gasolina, embrague, y varios etcéteras menores. Y quedó como una rosa en fresca mañana de primavera.

Es viejo, pero conserva coquetería juvenil, por ejemplo su matrícula 1303-D se corresponde con el modelo que expresa su cilindrada de 1.600 cc. Las llantas no son las originales, pero no me negarán que con su estética Minilite le dan un toque de atractiva personalidad; además están legalizadas tal como recoge la inspección ITV que está en plena vigencia.

Mi amigo Escarabajo es viejo como yo. Redondo, con un brillo y aspecto saludables. Su motor gira lentamente, con un poco de atención casi se podrían contar sus pistonazos, y para mí es un delicioso placer escuchar esa inconfundible musicalidad que emite por sus dos salidas de escape, incluso creo que su especial sinfonía fue imitada por Harley Davidson para sus motos. A veces, aplicando un poco de fantasía, me recuerda el sonoro latir de aquel otro mítico coche alemán, el Porsche 911. Y es que dicen que el escarabajo es algo así como el “Porsche de los pobres”.

En realidad un pobre consuelo, aunque sí es cierto que ambos coches se deben a la inspiración diseñadora de Ferdinand Porsche. Y la similitud de la arquitectura mecánica entre ambos vehículos es innegable, eran casi hermanos gemelos.

Sin embargo hay algo vergonzante en el currículum de mi querido amigo, y es el de su historia negra, como típico producto del nazismo alemán. Un coche para el pueblo, como lo bautizó Adolf Hitler cuando hizo su encargo al ingeniero Ferdinand Porsche.

Cuando me encuentro con él cada mañana, su aspecto desprende confianza familiar, y cual si de verdad fuera un burrito Platero, me entran ganas de acariciar su carrocería antes de cabalgarla.

Como en todas las relaciones, me une a mi escarabajo una mezcla morbosa de sensaciones, en la que desde luego predomina el masoquismo. Porque como todo asno que se precie de tal, mi escarabajo es testarudo, no admite razones, y aunque su rebeldía nunca ha llegado a negarse a caminar (como cualquier noble burro majorero) sí me he tenido que adaptar a la melladura de su llave, que le faltan un par de dientes, como a los niños traviesos, y requiere un particular manejo. El acelerador tiene un punto del recorrido en el cual aparece un ligero vacío, y he tenido que aprender a engañarle, porque cuando presiento que llega el momento, le doy un pisotón (algo así como aquel kick-down que se aplicaba para cambiar en las cajas automáticas) y de este modo rodeo la rebeldía de mi buen amigo; que, sin embargo, me hace trabajar a fondo para maniobrar con la dirección, porque se nota que el Escarabajo nació cuando no había problemas para aparcar. El freno de mano, a veces se toma tan en serio su función, o es que yo le aplico excesiva fuerza, que resulta casi imposible desbloquearlo, pero es mejor no cabrearse, se consigue mejor resultado con maña y suavidad.

El claxon (la pita o bocina, como la quieran llamar) parece el último suspiro de un moribundo. Pero de un moribundo con dignidad, no esa mariconada de pitido que tienen algunos coches modernos.

La calefacción no le funciona, lo que no importa apenas en un clima como el nuestro, por lo que en algunos días de invierno hay que bajar periódicamente los cristales para evitar que se empañe el parabrisas. Esto sí que es “amor que con dolor se paga”.

Mi escarabajo tiene un olor peculiar. Es una mezcla producida por ese aroma característico que impregna las viejas tapicerías y el de gasolina que no se sabe porqué se colaba en el interior de los coches antiguos. Es decir, huele a viejo, a viejo noble y con personalidad, como los buenos vinos, como el olor a algas marinas de las reales hembras. No como los coches modernos, que a base de ambientador terminan oliendo a manzanas podridas.

Y en esto de la personalidad sí que es extraordinario mi amigo escarabajo. Porque si bien se rebela de alguna forma traviesa con esos vicios mecánicos que les he contado, en cambio su carácter se transforma cuando sale a la calle o a la carretera. Es como esas mujeres que abusan de los demás, presumiendo con prepotencia de sus exuberantes gracias femeninas...

Y es que las calles y carreteras están llenas de ejércitos de autos nuevos, hermosos, cómodos, potentes. Pero esa legión de coches es anodina, en su diseño prima la economía de líneas, el espacio aprovechado, están pensados para aparcar cómodamente. Y en esa especie de rebaño de ovejas mecánicas es donde destacan las provocadoras y rotundas redondeces de mi Escarabajo. Que ya no me parece suave y peludo como el Platero de Juan Ramón, sino plenamente mórbido y sensual, casi la viva, rotunda y real reencarnación de una Marilyn Monroe, como arquetipo de la mujer de su época.

Podría decirse, por tanto, que tiene formas femeninas, plagadas de sugerentes curvas, unos enormes y bellos ojos, aunque no sean de azabache como los de Platero. Y aunque tenga esas rebeldías mecánicas que ya les conté, creo que no pasan de ser algo así como voluptuosos caprichos femeninos, anticipo de próximos juegos amorosos esperados con nerviosa impaciencia.

Eso sí, mi buen amigo Escarabajo, se diferencia de la condición humana en general (no digo femenina, pese a que es intrínsecamente más perversa) por su absoluta fidelidad: nunca me ha dejado tirado; por su agradecimiento: cualquier atención mecánica, por pequeña que sea, tiene su recompensa inmediata en un mejor comportamiento, en la recuperación de una especie de vigor juvenil que le permite mezclarse en prestaciones sin vergüenza ni humillación con los coches modernos; eso sí, pagando esta especie de lujo con un consumo de gasolina que es casi inmoral comparado con modelos actuales de su cilindrada

Este es el buen y fiel amigo con el que disfruto de la esencia del automóvil, sin ayudas electrónicas y sin mandos laberínticos que requieren un curso especial para dominarlos a fondo. Les voy a contar la que, de momento, ha sido su última broma de mal gusto: en su cassette, también de época, se quedó bloqueada una cinta, también a retro, de aquel nostálgico conjunto de Los Relámpagos, cuya musicalidad me sigue deleitando por encima de esos grupos que parecen gatos lastimeros cuando les pisan el rabo.

Seguro que entre los amables lectores hay más de un “escarabajero” y me habrá comprendido perfectamente. Y si hay alguno que no conozca estas sensoriales vibraciones automovilísticas, y quiere experimentarlas, que se ponga en contacto conmigo y le invitaré a dar una vuelta en compañía de un coche con vida y personalidad propia, de los que llaman la atención, de los que se viven, se sienten, se huelen y se oyen, de los que se dejan amar platónicamente como versión posmoderna del Platero juanramoniano.

Es más, si alguno de ustedes se siente enamorado de mi Beetle y quiere ponerle un garaje como nido de amor, estoy dispuesto a sacrificarme en aras de la “escarabajomanía” y lo vendo en un precio que para unos podrá ser caro, pero que para mi es barato. Si alguien aspira a su volante de noble madera, puede dejar su contacto en el correo de esta web.

Después de todo lo que reflejado aquí, pensarán que soy infiel y desagradecido, pero la logística doméstica me obliga a buscar un hueco suplementario, y el sacrificado es mi buen amigo. Él lo entiende con la seguridad de encontrar otro amigo que le dé tanto afecto como el que ha tenido durante tantos años en su morada de La Atalaya.

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Comentarios · 11
11 · Oliver Alonso 17-11-2011 09:41 h.
Preciosa la narración, mi primer coche también fue un escarabajo usado que me regalo la madre de la novia que tenia en aquel momento. Lo lije todo y lo pinte yo mismo en Barranco Seco donde teníamos en aquella época el taller. Ademas le tuve que cambiar la caja de dirección, que también la cambie yo mismo. Eso si, siguiendo las instrucciones del mecánico que estaba en el elevador de al lado arreglando otro coche mas nuevo. Era un 64.000 de matricula y sin letra y con techo corredizo. Una maravilla. Y eso fue hace 28 años. Un abrazo fuerte
10 · antabs-online 01-10-2010 06:54 h.
Por que no:)
9 · raymundo tellez 16-08-2010 07:41 h.
hermosa narracion y hermoso vocho felicidades
8 · mario espino 05-08-2010 16:57 h.
Precioso artículo, bonitos recuerdos... y una pizca de celos....
7 · Héctor Falcón Moreno 04-08-2010 20:42 h.
Gracias a D. Juan José por casi dejarme acariciar ese volante de madera y por dejarme oir ese ronroneo caracteristico de su escarabajo. Como siempre un gustazo leer sus palabras.
6 · Paco Suárez 28-07-2010 11:38 h.
Sencillamente, EXTRAORDINARIO.
5 · Martel 23-07-2010 12:45 h.
Felicitación D. Juan José por ese maravilloso aunque contradictorio artículo. Hace poco Vd. criticaba a las federaciones por no haber sabido mantener aquí el magnifico parque de vehiculos que hemos tenido. Ahora Vd. hace lo mismo con un coche de su propiedad. Si lo quiere vender, ponga un anuncio comercial, pero no redacte ese articulo que llega al alma cuando se lee, y tenga en cuenta que lo he releido varias veces.
4 · Iván Bethencourt 23-07-2010 08:05 h.
Yo tuve 4 unidades de este modelo (2 fabricados en Alemania y 2 en Brasil) y te aseguro que con todos ellos no solo disfruté sino que además "mantuve una relación muy personal". Aún recuerdo que los que tuve de origen alemanes olían diferentes a los del otro lado del Atlántico, pero especialmente recuerdo al último de ellos el 1.200 matricula GC-39009 pintado en dos tonalidades y tapizado en beig con su volante y mando a juego con la tapicería. Añoro aquellos coches pero me he pasado a lo práctico y en breve estrenaré un diesel de 2 litros y 140 CV con climatizador, navegador, caja automática y un sin fin de accesorios que nunca imaginó ninguno de mis escarabajos...
3 · Iván Bethencourt 23-07-2010 08:05 h.
Estimado Maestro; Acabo de llegar de la isla que está más viva que nunca aunque su nombre pueda parecer que se muere... "La Palma..." Isla a la que me une un afecto especial porque en ella nació mi mujer y donde este año hemos disfrutado con nuestra hija de las Fiestas Lustrales. Una semana, por tanto, sin comunicación de ningún tipo gracias a la desconección que viví en la localidad de El Paso. Y al llegar y conectarme leo esta nueva entrada de tu blog en el que hablas de tu "Escarabajo". Te aseguro que yo sí que he hablado con él; es más, cada vez que lo veo lo saludo y lo toco, que como sabes, es una manía que tengo cuando veo un coche que me gusta. Por lo tanto tócalo cada vez que lo sientas y disfruta de él hasta el último día que lo tengas.
2 · Teodoro Vega 23-07-2010 08:04 h.
Felicidades Juan Jose por el trato que le has dado a tu "PLATERO" con la pluma, sera que nos vamos haciendo mas mayores , que no viejos y estos coches nos hace volver la vista atras y un consejo ,aun que no soy yo el mas indicado para cosejos ,no le vendas tu "PLATERO" a nadie disfrutalo mientras puedas y como tu dices en el articulo aunque solo sea para acariciar su carroceria cuando uno lo hace y mientras caminas vuelves la vista hacia atras es la historia ,parte de tu historia, conservala
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