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Motor 2000
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Jueves, 23 noviembre - 2017 (14:55 h.)
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Opel Crossland X: urbanita, familiar, funcional
Crossland X llega como refuerzo al Mokka X, convirtiéndose en el segundo miembro de la familia X, a la espera de que desembarque el esperado Grandland. Su cometido es cubrir el abanico de parejas jóvenes que desean habitabilidad y buena capacidad de maletero, a lo que Opel ha añadido una espléndida dotación tecnológica.
0 ComentariosEnviarImprimir14-08-2017  |  Aythami Alonso / Fotografía: Micael Löfgren
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Aparentemente parece existir un solapamiento de roles entre el recién llegado Crossland y el consolidado Mokka, pero Opel lo tiene muy claro: “El nuevo Crossland X apuesta por las familias pequeñas de 35-45 años con varios hijos, que quieren viajar con su equipaje normal pero principalmente le dan un uso urbano al vehículo. Se espera que un alto porcentaje de mujeres elija Crossland X (alrededor del 50%). El Mokka X apunta más por un uso individual del vehículo o familias mayores, de entre 50 y 60 años, cuyos hijos ya han abandonado el hogar. El porcentaje de mujeres es algo menor aquí (alrededor del 30%)”.

Aparte de estas consideraciones del padre de ambas criaturas, las dimensiones hablan por sí solas, con unas cotas externas ligeramente más grandes del Mokka X, aunque el maletero de éste es más pequeño (356 litros Mokka Vs 520 litros Crossland), por lo tanto, asunto zanjado, cada cual tiene asignado su ‘target’.

Diseño fresco
El usuario de crossover urbano da una gran importancia al diseño del mismo, por lo que es primordial acertar en el enfoque estilístico con el fin de hacer diana, siempre condicionado por las dimensiones a las que se debe ceñir el equipo de diseño. En este caso, el Crossland X tiene una longitud de 4.212mm, anchura de 1.765mm y altura 1.605mm, radicando en la generosa distancia entre ejes (2.604mm) una de las claves de su fisonomía, pues propicia unos voladizos muy cortos que le confieren un aspecto realmente compacto.

El frontal es inconfundiblemente Opel, exhibiendo una prominente parrilla con el brillante “Blitz” de Opel y las características luces diurnas LED en forma de doble ala que le aportan sofisticación, para pasar a una zaga más práctica, de trazos muy definidos y marcada por un recurso estrenado en el ADAM, como es el techo flotante, cuya línea se encuentra perfilada por un embellecedor cromado.

Existe la opción de escoger pintura bi-tono para techo y carrocería, siendo el Negro Mineral, Gris Acero y Blanco Alpino las tonalidades disponibles para éste, combinables con nueve colores sólidos, metalizados y tricapa de carrocería.

Interior muy amplio
Crossland X es el campeón de la habitabilidad, muy superior a lo que se podría presuponer de sus 4,2m de longitud de carrocería, pues los diseñadores han exprimido hasta el último recurso con el fin de aprovechar el espacio, para lo cual han contado con una distancia entre ejes por encima de la media del segmento, lo cual les ha permitido ofrecer un excepcional espacio para las rodillas de los pasajeros posteriores, que permite viajar con total confort a cinco adultos con su correspondiente equipaje en el maletero de 410 litros.

En caso de requerir más espacio en el portabultos (hasta 520 litros) se puede solicitar como opción la segunda fila de asientos deslizable 150mm, que permite modular el espacio para ocupantes y equipaje. Con la segunda fila totalmente abatida, el volumen de carga aumenta hasta unos impresionantes 1.255 litros.

La calidad percibida en cabina es muy buena, recurriendo a materiales mullidos en zonas clave, combinado con un diseño práctico en el que destacan los numerosos huecos portaobjetos, el cómodo apoyabrazos central, la guantera refrigerada y el freno de mano, cuyo sable tiene forma de “Z”.

La unidad cedida por Orvecame para esta prueba (acabado Excellence) monta un opcional muy recomendable, como son los asientos ergonómicos deportivos AGR, en los que destaca la espléndida sujeción de la espalda y el apéndice extensible de la banqueta, que permite descansar los muslos en personas de estatura elevada, a lo que se suma el ajuste eléctrico lumbar para conductor y acompañante.

OnStar es el sistema más conocido de Opel, pero Crossland X además incorpora un conjunto multimedia realmente completo, en especial la versión tope de gama, “Navi 5.0 IntelliLink”, que puede proyectar en el display central los móviles Apple y Android.

El Navi 5.0 lleva precargada la cartografía europea suministrada por TOMTOM y dispone de pantalla táctil a color de 8”, seis altavoces, bluetooth con audiostreaming, dos puertos USB con posibilidad de visionado de fotos y vídeos, además de reconocimiento de voz.

En ayudas a la conducción el Crossland X se sitúa en un nivel muy destacado, incluso desde su versión de acceso ‘Selective’, que incorpora la cámara de seguridad Opel Eye, encargada de gestionar el aviso involuntario de cambio de carril, limitador de velocidad y reconocimiento de señales, además de disponer asistente de arranque en pendiente y control de crucero.

Como equipos opcionales, el nuevo SUV-B alemán puede montar faros adaptativos inteligentes AFL, cámara panorámica de visión trasera 180º, ‘head up display’, sistema de aparcamiento asistido sin manos y alerta de ángulo muerto.

Ágil, urbano, desenvuelto
Un SUV-B que se precie tiene que desenvolverse con máxima soltura dentro de la ciudad, y eso es justo lo que nos ofrece el Crossland X, cuyo radio de giro de 10,7m, su dirección rápida y ligera, además de su ágil chasis, nos permiten callejear con diligencia.

Si a eso sumamos el propulsor intermedio de la oferta en gasolina, el 1.2 turbo, 3 cilindros de 110 CV, la fórmula resulta más que convincente, con el añadido de su consumo combinado, que en condiciones reales se cifra en 6,3 litros/100 km.

En principio surge la duda acerca de las prestaciones de un motor de 110 CV en un crossover compacto, pero sus 1.245 kg de peso suponen una masa suficientemente contenida para hacerse acreedor de un fantástico brío, proveniente de una entrega de potencia desde muy bajo régimen. Unas escasas 1.500 rpm son suficientes para poner en disposición de empuje al voluntarioso 1.2 turbo, que acoplado a un cambio manual de cinco relaciones se erige como uno de los elementos más destacados del Crossland X.

Otras opciones en cuanto a motorización en gasolina son el 1.2 atmosférico de 81 CV y el 1.2T de 130 CV con cambio manual de seis marchas. En diesel se recurre al conocido propulsor 1.6T con dos niveles de potencia: 99 y 120 CV.
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