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Motor 2000
VII Rallye Internacional de Maspalomas (10 y 11 de mayo 1980)
El Rallye de Maspalomas supera la evaluación europea
Los jóvenes aficionados, y el público en general, vienen conviviendo con el Campeonato de Europa de Rallies (ahora llamado FIA ERC) como algo absolutamente natural, de toda la vida, y como si fuera propiedad exclusiva de sus organizadores. Sin embargo, como la vida misma, todo tiene un origen, y la iniciativa de ingresar en el eurorrallies se gestó la temporada 1980 por un grupo de entusiastas a los que debemos, al menos, rescatarles del anonimato y darles el obligado mérito.
10-05-1980  |  Juan J. Alonso
En aquel tiempo el Rallye Internacional de Maspalomas iba a celebrar su séptima edición y era puntuable para un Campeonato de España cuyo interés era muy relativo debido al elevado número de rallies puntuables.

La Escudería Drago pasaba a denominarse Escudería Drago Winston, consecuencia de la entrada en su patrocinio de la firma tabaquera, y gracias al empuje de Víctor Auz, máximo responsable del grupo tabaquero en Canarias, se planteaban nuevos y ambiciosos desafíos: un espléndido domicilio social en la calle Mariana Pineda (zona de Las Canteras) y el objetivo de situar el Rallye de Maspalomas en el Campeonato de Europa.

Una tarea a la que se entregaban en cuerpo y alma los escuderos Miguel Montes Herrera (a su vez Director de Carrera) Manuel Ortiz Bravo de Laguna, Ettore Rodolfo Graziani, Juan Miguel Frade Perdomo, Juan José Alonso Prieto. Manuel de Aguilar, José Ortega Quesada, Eduardo Cardona Wood, José Manuel Marrero Medina, Santiago Castellano, Patricio Márquez Apolinario, y el propio Víctor Auz, un genio de ese marketing tan necesario en el automovilismo. Mención especial para Manuel de Aguilar, que además de todos los trabajos previos, se encargó durante el rallye del capítulo de relaciones públicas con Mr. J. Kensley, inspector de la FISA que debía evaluar el rallye de cara a su inclusión en el Campeonato de Europa.

Tras finalizar el rallye, ya en la madrugada, el inspector FISA mostraba su satisfacción por el desarrollo del rallye, anunciando su informe favorable para su inclusión en el Campeonato de Europa, que con posterioridad ratificaba en la entrega de premios. Rápidamente se difundía este hecho, que era celebrado en el amanecer sureño por el jubiloso lanzamiento de cohetes-voladores (que sobresaltaban a los clientes del Hotel Casino Tamarindos, sede del rallye) por parte de aquel inolvidable personaje, Sigfredo Ascanio (q.e.p.d) organizador, piloto y destacado árbitro de lucha canaria.

La dotación de premios en metálico ascendía a 650.000 pesetas y el rutómetro tenía una dureza a la altura no solo del Campeonato de España, sino de sus aspiraciones europeas: itinerario de 558,5 km de los que 144,25 correspondían a los 18 tramos cronometrados, 8 distintos: Fataga (6,05 km), Temisas (7,500), Cazadores-Los Marteles (9,000), Bajada de Tejeda (8,000), Era del Cardón (5,900), Santa Lucía (6,400 km), Roque Nublo (7,500), Las Emisoras (5,800) y Fataga-Maspalomas (14,100 km).

En el desarrollo deportivo del rallye había que destacar tres hechos importantes: la “espantá” de pilotos peninsulares que figuraban como destacados en la lista de inscritos: Beny Fernández, Fernando Lezama y Juan Carlos Pradera), las severas verificaciones que efectuaban los comisarios técnicos, no autorizando la salida de hasta seis vehículos y, por último, la ingente multitud de seguidores que tuvo el rallye en las dos jornadas de duración.

Una vez más el Rallye de Maspalomas mostró su dureza, agravada por las altas temperaturas y unos controles horarios muy apretados.

Medardo Pérez se imponía con el BMW 320 Eggenberger de grupo 5 en la totalidad de los tramos cronometrados, abriendo una clara diferencia sobre Carlos Alonso-Lamberti, que estrenaba el Opel Kadett GT/E de grupo 2 con preparación de Virgilio Conrero, completando el podio final Orlando Alonso, que también ofrecía la gran novedad de Volkswagen Golf GTI de grupo 2 que se haría famoso por su matrícula GC-0100 J. En cuarta posición, primera de grupo 1, Manuel Rodríguez “El Vaquero”, pilotando el Opel Kadett GT/E.

La lista de abandonos fue amplia, destacando las retiradas del espectacular Robin-Eyre Maunsell, Miguel Ángel Domínguez Arias y Francisco Hernández “Pichote”, los tres por averías de motor en sus respetivos Talbot Sunbeam Lotus. Por diversas incidencias mecánicas eran baja, entre otros, Antonio Ponce, copilotado por su hermano José Mari en el BMW 2002; Diego Suárez (Honda Civic) Juan Alfonso Rodríguez (Triumph Dolomite Sprint), Miguel Ángel Toledo (BMW 2002), mientras causaban bajas por salidas de carretera: Francisco Gómez “Pancho El Uruguayo” (Isuzu Gemini), Antonio González (Seat 124/2100), Alejandro García Rodera (Datsun 260 Z) y “Pancho Damián” con Mazda RX-3.

Entre los participantes de aquel séptimo Rallye de Maspalomas, terminaba en 19ª posición Miguel Ángel Domínguez Hernández (Isuzu Gemini) que seis años después pasaría a hacerse cargo de su organización, y hasta hoy. Por su parte Benjamín Domínguez era quinto copilotando a Agustín García.

En esta edición se estrenaba un flamante y completo programa informático para tiempos y clasificaciones, aportado por la empresa “Picholy Informática”, propiedad del rápido expiloto José Sergio Calvo Acosta.



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